El bazar de los abrazos

16,00

106 páginas.

Un día alguien se olvidó una puerta abierta y me colé en la Milonga. Miré, escuché, aprendí a bailar, me contaron cosas, adiviné otras. Fue la experiencia y no la mirada fría y objetiva del investigador la que me despertó el deseo de contar.

Sonia Abadi

Agotado

Continuar leyendo

PREGUNTAR POR EXISTENCIA EN STOCK

en Español

Un día alguien se olvidó una puerta abierta y me colé en la Milonga. Miré, escuché, aprendí a bailar, me contaron cosas, adiviné otras. Fue la experiencia y no la mirada fría y objetiva del investigador la que me despertó el deseo de contar. Frases y situaciones que surgieron oyendo confidencias, quejas, ocurrencias, engendraron estos relatos. Pregunté a los tantos extranjeros que venían a Buenos Aires a bailar, por qué se habían apasionado de ese modo con nuestro tango. La respuesta era siempre la misma: por el abrazo.

¿Cómo contarles a los que bailaban lo que ya sabían, lo que ellos mismos estaban viviendo? Decidí hacerlos cómplices y que se vieran reflejados. Y se encontraron como en un espejo.

Creían reconocerse en algún personaje: “decime, el gordito que baila con las flacas soy yo, ¿no?”. Otras se sentían vengadas: “ qué bueno que hablaste de las mal bailadas, se lo merecen”. Algunos me dijeron: “los leo para entender lo que me pasa.” Me daban ideas, me sugerían que escribiera sobre temas que les inquietaban. Todos se sentían legitimados en su berretín.

Hijo natural de una pasión con el tango, apadrinado por los milongueros, acunado por las bailarinas, nació este libro. Robándole al baile el tiempo para escribir y al escribir el tiempo para bailar, ya que el tiempo del trabajo era intocable. Con la picardía de la milonga, la pasión del tango y el vértigo del vals, se hizo este abrazo porteño que quise compartir con cada uno.

El Bazar tuvo repercusión en varios países. La revista Reportango de New York reproduce en cada número un capítulo en inglés. Se hicieron traducciones en portugués, italiano, alemán, ruso y francés. Fue publicado en Alemania y próximamente se editará en Suecia. Despertó el interés de antropólogos norteamericanos que lo incorporaron como material de lectura en la Cátedra de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Berkeley.
Y así llegó la segunda edición. El libro se amplió con los comentarios de los bailarines, y otras notas que había guardado en secreto. Hoy el Bazar se ha poblado de nuevos abrazos, y en él se encuentran los locales y los extranjeros, los que bailan o no, los eternos amantes del tango y los que apenas empiezan a descubrirlo.

“La Milonga…sala de guardia permanente para los enfermos de tango, de vida, de encuentro, de sueños.”
“Viaje de milonga en milonga, navegantes solitarios que llegan a puertos inquietantes o seguros, recorriendo los canales de esa ciudad oculta tan dormida, despierta e insomne.”
“La especie humana, y muy especialmente la raza de los que frecuentan la milonga, se debate entre dos miedos igualmente aterradores: el miedo a la soledad y el miedo al compromiso.”
“En estos días de soledades físicas en que amistad, sexo y afecto encuentran soluciones de internet , el tango ofrece la oportunidad de un encuentro vivo, cuerpo a cuerpo, a la vez que un espacio para vivir experiencias de diversa calidad emocional, sensual y artística.”
“Animal de dos cabezas, un sólo cuerpo y cuatro patas. Ser mitológico mitad hombre y mitad mujer. Monstruo que se abraza a sí mismo. Entrevero de piernas que se esquivan y se rozan. Mosaico de piel morena con piel clara , piernas vestidas y desnudas, brazos fuertes y brazos frágiles.”
“Encuentro que comienza en la mirada, continúa en el abrazo y se despliega en el baile. Contrapunto de experiencia con creatividad, equilibrio con sensibilidad, comunicación cómplice con esquiva seducción.”
“Si bailar es placer del cuerpo y del espíritu atravesados por la música, bailar abrazados agrega la sensualidad. Pero bailar tango añade la destreza, el juego, el arte de improvisar de a dos.”
“Luz y sombra, destellos y penumbra, claroscuro. Luz artificial del salón, brillo de las ropas femeninas, penumbra de la pareja con los ojos entrecerrados en un improvisado zaguán.”
“Allí en la milonga hombre y mujer escribirán su novela, que expresa la medida de su prisión cotidiana y la inmensidad de su sueño de libertad.”
“Es cierto que en la Argentina la crisis y el tango siempre anduvieron a la par. Los amantes del tango creen que el tango es hijo de la crisis, su voz más autorizada. Sus críticos creen que la crisis casi crónica que padecemos es heredera del espíritu tanguero que habita en cada porteño.”
“Así baila Buenos Aires. Con el pasado en presente y el presente continuo, al son de viejas orquestas y letras que cuentan historias de otros tiempos, pero baila hoy.”
“Milongueros y milongueras, tangueros y tangueras disfrutan de un bien merecido aunque tardío reconocimiento. Saber bailar, saber de tangos, conocer esa historia no oficial del país que cuentan las letras de tango, hoy es un privilegio.”

Sin abandonar su profesión de médica y psicoanalista, desde 1997 Sonia Abadi recorre los múltiples espacios vinculados con el tango dejando en ellos su inconfundible señal. Desde la escritura, el canto y el baile, su minuciosa observación y creatividad atraen la atención tanto de los amantes del tango como de quienes sin conocerlo empiezan a relacionarse con él.

En este libro cuenta la experiencia de bailar tango en Buenos Aires. Describe el fenómeno sociocultural, las conductas de hombres y mujeres, la pasión por el baile. El universo del tango, refleja una parte fundamental de la idiosincrasia de los porteños y de su cultura. Aquí se trata de un viaje a la Milonga, “sala de guardia permanente para los enfermos de tango, de vida, de encuentros”. Sus historias retratan las arquetípicas figuras que habitan ese reducto del tango, con sus códigos y anécdotas. Extracto puro de vida, en la Milonga se condensa todo en un pequeño espacio y los detalles se amplifican: los personajes, las diferencias, las tensiones sociales, la relación hombre mujer.